martes, 3 de mayo de 2011

Demasiado Lejos..


Noté el leve susurro de la brisa en mi piel al cerrar los ojos;
Noté su mano agarrando con fuerza la mía y su respiración pausada
en mi oído con la intención de decirme algo.
Escuché el último aviso del tren antes de marchar. Tenía miedo y
una lágrima rebelde salió de mis ojos para depositarse en sus labios.
Su mano se desprendía dolorosamente de la mía. Abrí los ojos.
Mis labios sonreían pero por dentro el dolor iba acabando conmigo lentamente.
Me miró a los ojos, rozó sus labios con los míos, aparte su pelo de la cara
suavemente con la yema de los dedos. El aroma de su cuello me incitaba a
besarlo. Un gesto inocente me hizo recordar porque la amaba. Su dulzura me
tenía prendado desde el primero momento en que la vi.
No dijo nada, tan solo al final una simple palabra de adiós.
No entiendo por qué no pude decir nada, porque no pude detenerla si era lo
que tanto ansiaba. Tan solo puede levantar la mano y cerrarla lentamente
mientras la iba bajando por el cuello hasta llegar al hombro.
El corazón me dio un pinchazo y las ganas de gritar que volvieses crecían
como la hierba verde en un campo de amapolas.
Vi con dolor como se giraba y no decía nada. Se subió al tren y me miró
desde la ventanilla.
La veía tan cerca que casi creía que saldría a darme ese beso que tanto
deseaba que me diese en señal de que se quedaba.
Entonces señaló una carta depositada en un banco cercano del andén.
La abrí y la lágrima mojó la lacra que la sellaba. Empecé a leer y decía:
Mira amor, como sonrío. Mira amor, como te miro. No guardes el recuerdo de
este momento. No podría decirte jamás el dolor que siento cuando me miras
con esa tristeza. ¿ Piensas que no te quiero, verdad?
No es cierto. Es tan incierto como que no siento dolor al tener que irme
lejos de ti.
Amor, lo sabes. No puedo vivir si no es contigo. No se respirar si no estás
cerca de mi.
Cuando tu no me miras siento que el resto del universo se para ante mis pies,
y no puedo hacer nada para que avance.
Haces que pueda encontrarme cuando estoy perdido. Sin ti no se ni quién soy.
Pero recuerda, cielo, que aunque tu corazón y el mío ahora estén a miles de
kilometros, para amarte tú nunca estarás.
. Demasiado Lejos..

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